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De la Faja del Orinoco al Mundo: Transformación del Crudo Pesado en el Complejo José Antonio Anzoátegui

Energía de Alto Valor: El Recorrido del Crudo Pesado Venezolano

El crudo pesado de la Faja del Orinoco es uno de los activos energéticos más estratégicos de Venezuela. Conocido por su alta densidad, este petróleo requiere un proceso de mejoramiento exhaustivo para transformarse en un producto exportable y de mayor valor en los mercados energéticos internacionales.

La extracción de este crudo comienza en el sur de Anzoátegui, donde se combina con diluyentes como la nafta, facilitando su transporte mediante poliductos hacia el “Complejo Industrial y Petrolero José Antonio Anzoátegui”. Este paso es fundamental para reducir la viscosidad y densidad del crudo, permitiendo su flujo hasta las plantas de mejoramiento, donde adquiere las propiedades requeridas para el mercado global.

Una vez en el complejo, el crudo pesado pasa por un proceso de mejoramiento que lo convierte en el producto final denominado «Merey 16», con 16 grados API (American Petroleum Institute). Durante este proceso de estabilización, el petróleo se refina para eliminar impurezas y mejorar su calidad, generando dos subproductos importantes: el azufre, utilizado en fertilizantes y productos químicos, y el coque de petróleo (petcoke), un material sólido de alto poder calorífico utilizado en industrias como la cementera y metalúrgica.

El Merey 16 es una mezcla que cumple con los estándares internacionales y es altamente demandada en mercados de Asia y América, especialmente en países como China e India, que cuentan con refinerías especializadas en procesar crudos pesados. La consistencia en el suministro de este crudo ha posicionado a Venezuela como un socio estratégico para estos países, generando un flujo estable de ingresos para el país.

A través del mejoramiento del crudo pesado de la Faja del Orinoco, PDVSA y A&B Oil and Gas logran no solo satisfacer la demanda mundial de productos energéticos, sino también diversificar su oferta al aprovechar subproductos como el azufre y el petcoke. Estos derivados añaden valor al proceso de mejoramiento y refuerzan la relevancia de Venezuela en el mercado energético global, destacando su capacidad para adaptarse y satisfacer una amplia gama de necesidades industriales.

La Faja del Orinoco continúa posicionándose como uno de los activos más estratégicos para la industria energética, enfrentando los retos del crudo pesado mediante innovación y colaboración tecnológica. PDVSA y sus socios trabajan en garantizar la eficiencia en cada etapa, desde el bombeo en el sur de Venezuela hasta la exportación, sosteniendo así uno de los motores de la economía nacional y del mercado petrolero global.

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